La nueva presidenta de la federación de estudiantes más antigua del país proyecta un año intenso, marcado por la rearticulación interna de la organización tras varios años sin dirigentes, la construcción de alianzas con diversos actores sociales y una agenda que impulsará la defensa de los derechos estudiantiles y no eludirá las movilizaciones.
Por Aldo Vidal Neira
De pie en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, Laura Mlynarz, estudiante de Ingeniería Civil Hidráulica, ex presidenta del Centro Deportivo Estudiantil (CDE) e integrante de la selección de fútbol de la Universidad de Chile, entrega su primer discurso como presidenta de la Federación de Estudiantes. Frente a ella, las dos rectoras, Rosa Devés, actual máxima autoridad, y la recién electa Alejandra Mizala, la escuchan atentas.
“Si, compañeras, compañeros, autoridades… la FECh ha vuelto. No viene a replicar fórmulas. Viene más bien a construir comunidad, a defender los derechos estudiantiles en las calles y en las aulas, y, por supuesto, a levantar la voz con fuerza y claridad ante las injusticias de nuestros tiempos”, dice con énfasis.
Tras el cierre de sus palabras el salón repleto aplaude con fuerza. Ella respira y sonríe. Minutos más tarde los periodistas la esperan para conocer sus impresiones sobre las últimas manifestaciones que terminaron con cuatro estudiantes de la universidad heridos.
Seria y despacio explica lo que ha dicho varias veces: “Es preocupante que el gobierno ponga el foco y priorice reprimir a los estudiantes en vez de escuchar las consignas claras que tenemos” señala.

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Una semana previa, Laura espera puntual. Antes de que comience la entrevista, aprovecha cada minuto para responder mensajes y avanzar en las múltiples tareas que se han acumulado desde que asumió la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Las expectativas son altas: encabeza la primera directiva electa en tres años, un hito que marca el retorno de la FECh y abre una nueva etapa para la organización estudiantil.
Militante del Partido Comunista e hija de Iván Mlynarz, expresidente de la FECh entre 1999 y 2001, reconoce que las últimas semanas han sido especialmente intensas. Sus jornadas comienzan a las seis de la mañana y se extienden hasta entrada la noche, sin embargo, parece enfrentarlo con disciplina y aplomo. “Para eso estamos. Nos pusimos a disposición de un proyecto, de una responsabilidad y de una confianza en el colectivo que va a requerir un poco de desgaste, pero tenemos mucho compromiso, por supuesto mucha convicción”, afirma.
¿Cómo interpretan la alta participación en las últimas elecciones y cómo esperan mantener esa dinámica con los estudiantes?
Estamos muy contentos por el alto nivel de participación que existió en la última elección federativa. Un 49% de los estudiantes de la universidad participó. Más de 18 mil quisieron aportar a este proceso electoral. Es una votación histórica. Entonces, estamos muy felices, pero también nos hace tener un gran sentido de la responsabilidad en el entendido de que la federación debe ser parte del cotidiano de nuestros compañeros y compañeras, debe ser parte del cotidiano de nuestra comunidad universitaria y debemos trabajar arduamente por que se refleje tanto en las actividades como en las discusiones.

¿Cómo proyectan la relación con las nuevas autoridades universitarias?
Entendemos que estamos en un momento crítico para el país, donde la educación pública también se pone en peligro y ahí es toda la comunidad universitaria la que se tiene que poner en pos de defenderla, de fortalecer también la educación pública, las universidades estatales. Entonces van a ser bastante relevante las relaciones que podamos ir llevando y también los puntos que planteemos a las autoridades, tanto universitarias como externas, pero sobre todo en nuestra casa de estudios.

La FECh vuelve a integrarse activamente a la Confech. ¿Qué esperan de ese espacio?
Es relevante, primero, volver a participar de la Confech, un espacio que lamentablemente está un poco deslegitimado o desarticulado, pero esperamos llegar a aportar, no con una superioridad moral ni nada parecido, pero sí con ganas, motivación, ganas de escuchar, de discutir y de entender. También considerando que muchas de las problemáticas que tenemos son transversales a los estudiantes de Chile y para eso debemos sentarnos a discutir, conversar, compartir experiencias y generar confianzas con otras dirigencias también de sus respectivas universidades.
¿Van a articularse con otras agrupaciones?
Si, va a ser muy importante el poder trabajar de manera unitaria con otros espacios y actores sociales, no solamente estudiantes de la educación superior. También con los estudiantes secundarios, organizaciones de trabajadores y trabajadoras, que siempre históricamente ha sido una alianza muy relevante para defender los derechos sociales del pueblo de Chile.
¿Cómo evalúas los últimos anuncios que ha hecho el gobierno?
Creo que no es el gobierno que se prometió en campaña, que iba a estar enfocado en la seguridad, la economía del bolsillo de la clase media o la migración. No les importa realmente el bolsillo de la clase trabajadora, no les importan los estudiantes, porque de hecho, en el único proyecto que han presentado, que es el de escuelas protegidas, ni siquiera tiene pertenencia territorial con las comunidades educativas. Es una solución parche a un problema de violencia que solamente refleja la situación en la que nos encontramos a nivel nacional, y por la que creen que poniéndole más carga a los docentes, no incluyendo las soluciones a los apoderados y apoderadas, van a poder avanzar en algo que en muchos otros países se ha intentado y no se logra por ese camino.

Pero el tema de la seguridad en los colegios es un problema real que requiere medidas…
Pero el gobierno mezcla peras con manzanas. Nosotros estamos totalmente de acuerdo con que existen situaciones de violencia en los establecimientos educacionales. Pero ellos quieren resolver lo que para ellos es otro problema. No quieren resolver la problemática de la violencia. Las comunidades educativas, que como digo, involucran a todos los actores, a los apoderados, a los docentes, a los estudiantes y las estudiantes. Las soluciones que plantean son solamente restricción, aumento de la carga de trabajo, cosas para las que no están capacitados los docentes, y al mismo tiempo de limitaciones y restringir las organizaciones estudiantiles, también en los establecimientos educacionales.
¿Cómo crees que será la situación de la educación pública en los próximos años?
Que la ministra de Educación (María Paz Arzola) no esté hablando en torno a las problemáticas, a los avances que debemos tener, sobre todo en materia de educación pública, y que sea el Ministerio de Hacienda el que plantee permanentemente recortes en la materia, es un problema y evidencia claramente que este gobierno no entiende la educación como un derecho y lo entiende como un bien de mercado, de intercambio y que solamente es un gasto de plata.
Y también en torno a investigación, eso de que solamente se sacan libros, no es como si la educación fuese un un factor que trabaja por la igualdad, por el desarrollo de la sociedad, por la integración, por la reinserción también. No lo entienden de esa manera, y es muy preocupante para nosotros como estudiantes y para la sociedad en general.
Como dirigentes estudiantiles ¿cuál será el sello de esta gestión?
Este es un proyecto sumamente colectivo, amplio, unitario también, y donde más de diez mil estudiantes quisieron que fuese el proyecto que conduzca a la federación en este nuevo periodo. Así que tenemos un sentido de la responsabilidad alto, con ganas de empezar a trabajar desde ya. De hecho, lo hicimos desde el día siguiente. Todas y todos se puedan sumar, recibiremos, obviamente, todas las propuestas que sean necesarias, las críticas, las autocrítica, siempre con el debido respeto, pero mucha motivación y confianza en este colectivo, en este proyecto que viene de las bases y de la organización estudiantil.
Queremos una FECh que esté abierta, que sea de todas y todos. No una FECh que sea a puerta cerrada, una FECh lejana, sino todo lo contrario, cercana. Nosotros venimos de organizaciones estudiantiles, venimos de esos espacios de construcción de interés que también reflejan y expresan las motivaciones de los estudiantes y eso nunca lo podemos dejar de lado.

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